Las estatuas que caminan


En la otra punta del mundo, atravesando una burrada de kilómetros de agua desde el cacho de tierra más cercano, hay una bellísima isla que, por haber sido descubierta el día de Pascua de Resurrección, se llama la Isla de Pascua:

Se cuenta que sus antiguos habitantes, conocidos como los rapanui, llegaron hace 1600 años desde la mítica isla de Hiva, guiados por su primer ariki (rey), Hotu Matu’a.

Adoraban a sus antepasados, a quienes representaban con estatuas gigantescas, llamadas moái, de las que llegaron a hacer unas mil. Aquí tenéis unos cuantos:

En su momento de mayor esplendor, los rapanui crearon una avanzada civilización, que se dividía en dos grupos, a los que llamaban «los orejas pequeñas» y «los orejas largas», que, por lo que dicen, eran muy hábiles labrando la piedra.

Aquí tenéis un ejemplo de rongo-rongo, el idioma de los rapanui:

Si no habéis entendido lo que pone, es normal: hoy en día ya no queda nadie que sepa leerlo.

Cuando los rapanui llegaron a la isla, estaba cubierto de hermosos bosques, pero, con el tiempo, fueron cortando todos los árboles, hasta que, hace unos cuatro siglos, la ecología de la isla estaba tan mal, que empezaron a pasar hambre. Estallaron terribles guerras entre los habitantes de la isla, y situación llegó a ser tan terrible que acabaron ocultándose en cuevas para huir de sus enemigos. Para cuando llegaron los descubridores europeos quedaban ya pocos nativos con vida, por lo que se sabe muy poco sobre su cultura.

Uno de los mayores misterios es cómo pudieron los rapanui construir los moáis y colocarlos donde están, pesando como pesan varias toneladas. Según las leyendas, nadie los movió: había gente que tenía el don de hacerlos andar siempre que querían. Se ha pensado en sistemas como llevarlos sobre rodillos, arrastrándolos, etc., pero la mayoría de esos sistemas, simplemente, no aguantan tanto peso. ¿Cómo lo hacían? Quizá la respuesta esté en este vídeo que se ha grabado este mismo año:

El moái que se ve en el vídeo es una copia, pero está hecho de la misma piedra, y pesa nada menos que 5 toneladas (que viene a ser lo que pesan 5 coches).

Así que quizá las leyendas sean ciertas…