Gru 2. Mi villano favorito


img00157Ahora que el incansable y emprendedor Gru ha dejado atrás una vida dedicada a las fechorías para criar a Margo, Edith y Agnes, dispone de mucho tiempo libre para disfrutarlo con ellas, el Dr. Nefario y los minions.

Pero, justo cuando empieza a adaptarse a su papel de hombre de familia, una organización mundial ultrasecreta dedicada a la lucha contra el mal llama a su puerta. Junto con su nueva compañera de aventuras, Lucy Wilde, Gru tendrá que descubrir quién es el responsable de un espectacular crimen y llevarlo ante la justicia. Y es que hace falta echar mano del mayor ex villano del mundo para atrapar a quien aspira a ocupar ese lugar.

Otras estrellas de GRU 2, MI VILLANO FAVORITO son Floyd Águila-Chan, propietario del club local masculino de implantes capilares y principal sospechoso del crimen mundial más espantoso desde la reconversión de Gru; Silas McCulloch, superespía y jefe de Lucy en la Liga Antivillanos, cuyo apellido es objeto de pitorreo constante entre los minions; el seductor Antonio, que tiene prendada a Margo (y atormentado a Gru); y Eduardo Pérez, padre de Antonio, propietario de un restaurante… y, tal vez, el supervillano machote más malo malote de todos los tiempos: El Macho.

Evangelio según San Lucas 10, 38-42


MartayMaria2-50En aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. Esta tenía una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra. Y Marta se multiplicaba para dar abasto con el servicio; hasta que se paró y dijo:

— Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el servicio? Dile que me eche una mano.

Pero el Señor le contestó:

— Marta, Marta: andas inquieta y nerviosa con tantas cosas: solo una es necesaria. María ha escogido la parte mejor y no se la quitarán.

Palabra del Señor

Evangelio según San Lucas: 10, 25-37


jesus-et-disciplesEn aquel tiempo, se presentó ante Jesús un doctor de la ley para ponerlo a prueba y le preguntó: “Maestro, ¿qué debo hacer para conseguir la vida eterna?” Jesús le dijo: “¿Qué es lo que está escrito en la ley? ¿Qué lees en ella?” El doctor de la ley contestó: “Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu ser, y a tu prójimo como a ti mismo”. Jesús le dijo: “Has contestado bien; si haces eso, vivirás”. El doctor de la ley, para justificarse, le preguntó a Jesús: “¿Y quién es mi prójimo?” Jesús le dijo: “Un hombre que bajaba por el camino de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos ladrones, los cuales lo robaron, lo hirieron y lo dejaron medio muerto. Sucedió que por el mismo camino bajaba un sacerdote, el cual lo vio y pasó de largo. De igual modo, un levita que pasó por ahí, lo vio y siguió adelante. Pero un samaritano que iba de viaje, al verlo, se compadeció de él, se le acercó, ungió sus heridas con aceite y vino y se las vendó; luego lo puso sobre su cabalgadura, lo llevó a un mesón y cuidó de él. Al día siguiente sacó dos denarios, se los dio al dueño del mesón y le dijo: `Cuida de él y lo que gastes de más, te lo pagaré a mi regreso’. ¿Cuál de estos tres te parece que se portó como prójimo del hombre que fue asaltado por los ladrones?” El doctor de la ley le respondió: “El que tuvo compassion de él”. Entonces Jesús le dijo: “Anda y haz tú lo mismo”.

Palabra del Señor